Ludmila tenía 5 años y disfrutaba de un día de verano como cualquier otro con su familia en la pileta del Club de Empleados Municipales de Posadas, en la zona del campo San Isidro por Cocomarola, alejada del casco urbano. Sin embargo una tragedia los marcó en esa tarde del último domingo. La pequeña se ahogó en una piscina que -por su tamaño y profundidad– era apta para adultos, pero no había guardavidas cerca para poder prevenir o siquiera intentar salvarla.
Fuentes consultadas que intervinieron en el episodio confirmaron a un medio provincial que la niña fue trasladada de urgencias hasta el CAPS 23 del barrio A4 ya sin signos vitales, cerca de las 17 de esa tarde. Un vecino que se encontraba en el predio alertó que la menor no respondía y decidió llevarla por sus medios hasta el centro más cercano que encontró.
Mismas voces reconocieron que la familia de la menor supo de lo ocurrido cerca de 20 minutos después. Pero al llegar al centro de salud primario la situación ya era irreversible. Ludmila arribó a la salita con signos de ahogamiento. El diagnóstico médico reconoció que presentaba pupilas dilatadas, labios morados y tenía el cuello y ropa mojadas.
Mientras la familia aguarda conocer los resultados oficiales de la autopsia, el trágico momento del fin de semana puso en el centro de la escena la falta de personal capacitado para salvar y realizar maniobras de RCP en el lugar. Es que una fuente incluso reveló a este medio que el agua de la piscina estaba sucia y con casi nulas condiciones de balneabilidad.
Por otro lado, señaló que los espacios aptos para niños y niñas estaban vacíos, y que el único lugar con agua era una pileta de gran profundidad. Otra voz consultada señaló que la Municipalidad estaba al tanto del funcionamiento del lugar para el público, incluso sin habilitación.
La pileta no estaba habilitada
Si bien este trágico hecho sucedió hace tres días, apenas en la jornada de ayer tanto personal del club como del Sindicato de Empleados Municipales de Posadas (Soemp) tomaron conocimiento de lo ocurrido. En esa línea, Hugo Ferreira -secretario general de éste gremio que nuclea a trabajadores de la Municipalidad- se desligó del hecho y aclaró que “nosotros no tenemos nada que ver con el club Municipal. Es una institución totalmente aparte y que se creó para empleados municipales que se afilien a esa institución”.
La comisión a cargo de Soemp se manifestó sobre lo ocurrido en la mañana de hoy en una breve conferencia de prensa en la sede del Sindicato, por calle San Marcos de la ciudad capital. “Es un hecho que nos salpicó -reconoció Ferreira- e incluso muchos compañeros nuestros estaban confundidos, por eso quisimos aclararlo”.
Seguidamente responsabilizó al presidente del club, Rubén Maciel, por ser “quien debía velar por la seguridad de todos los visitantes del lugar”. Aunque escueta, en la conferencia se barajó la posibilidad de que los trabajadores municipales organicen una asamblea para definir acciones a tomar respecto a lo sucedido.
“Como sindicato no podemos hacer nada pero como afiliados sí”, señaló Ferreira. Al tiempo que empatizó con la familia de la víctima: “Es lamentable que una nena haya muerto porque no había nadie para controlar”.
El séptimo caso de ahogados en la provincia significó gran dolor para la familia de Ludmila, pero también despertó indignación y críticas por parte de la comunidad y de allegados a la menor que denunciaron que la pileta del Club de Empleados Municipales no estaba habilitada y tampoco contaba con guardavidas. Esto fue confirmado por Franco Bacigalupi, director de Seguridad Acuática de la provincia, que ratificó que “esa pileta no estaba habilitada, y al no estar habilitada lo que pasó es responsabilidad del club”.
Si bien el funcionario anticipó en diálogo con FM Show que “ya hablamos con las autoridades municipales” para tomar cartas en el asunto y avanzar en los informes correspondientes cuando ocurre una tragedia de estas magnitudes, apuntó que la seguridad de los vecinos “es responsabilidad exclusiva de la comisión directiva y del encargado del club”. También enfatizó en la importancia de que, como ciudadanos, se puedan advertir estas faltas y reclamarlas ante quienes corresponda: “Cuando uno va a un establecimiento y te están cobrando el ingreso, se debe exigir que esté todo en condiciones”.
No había guardavidas
Cualquier predio o pileta habilitada mayor a 25 metros debe, además, contar con un guardavidas cada 50 bañistas. En jornadas de gran concurrencia -como lo son los días del verano misionero- es menester que haya al menos 2 guardavidas por día, ya que cada trabajador cumple con una jornada laboral de 8 horas.
En esa línea Bacigalupi reiteró que “la reválida certifica a los guardavidas, si no presentan ese documento no vale nada”. Se trata de un informe anual que reconoce a los guardavidas con capacidades de salvar y prevenir accidentes en espejos de agua que debe actualizarse cada año.
Al respecto, el director de Seguridad Acuática aclaró que “los guardavidas tienen que cuidar a todos, pero los chicos deben estar acompañados de sus padres”. Por otro lado, lamentó lo sucedido reconociendo que “si había un guardavidas capaz que todo sucedía igual pero iba a estar para brindar los primeros auxilios y prevenir”.
A pesar de lo que la ley provincial de Seguridad Acuática reconoce, fuentes en exclusiva a un medio provincial reconocieron que el predio del Club de Empleados Municipales nunca contrató personal guardavidas. Esto, alegaron, porque “subestimaban” que un accidente pudiera pasar en el lugar.
(Fuente: El Territorio)