sábado, 22 junio, 2024

“Me pegaba, me dejaba morada y no me dejaba salir por dos semanas”

Carmen Carvalho (38) se quebró al relatar el calvario que padeció a manos de su ex concubino y padre de sus dos hijos más chicos, a quien en innumerables ocasiones denunció por golpes, amenazas y daño a la propiedad, al tiempo que el sujeto nunca reconoció a los menores ni les pasó la mantención. 

El último incidente grave se registró a fines de diciembre, cuando su ex irrumpió en su domicilio violando la prohibición de acercamiento que se hallaba vigente. 

“Ahí estuvo preso un par de días y no se presentó más acá, pero sé que anda merodeando la casa porque mi nena de 4 años le contó a una amiga mía que el papá viene a vigilar y le dice que no me cuente. Parece que aprovecha para venir cuando yo salgo y tengo mucho miedo de lo que pueda llegar a hacer”, alertó Carvalho.

La mujer y sus cinco hijos, los tres mayores fruto de une relación anterior, residen en la localidad de Guaraní, donde se produjeron los hechos que vienen siendo denunciados desde hace dos años.

En diálogo con un medio provincial , la víctima subrayó que luego de la separación, el acusado – identificado como Javier H. (36)- nunca se hizo cargo de los menores y hasta niega la paternidad, aunque tampoco se sometió a estudios de ADN.

“A esta altura lo único que pido es que nos deje en paz y me pague las cosas que rompió en mi casa, que hasta ahora no pude reponer. Después yo me arreglo con mis hijos, lo que no es nada fácil, pero hasta ahora vengo remando sola con ellos”, señaló.   

En tanto, insistió con la presunta peligrosidad de su ex concubino, al tiempo que exhibió fotografías de las secuelas de los golpes que padeció de sus manos. 

Las marcas de la violencia aún están presentes en el cuerpo y la mente de Carvalho, quien convivió poco más de dos años con el agresor.

Como en tantas relaciones violentas, los primeros meses la relación trascurrió por carriles normales, hasta que algo detonó la primera agresión. 

“A los seis meses de convivir le dije que estaba embarazada y cambió a partir de ahí. Se iba y volvía cuando quería, empezaron las discusiones, los insultos y después los golpes. Me pegaba y me amenazaba para que no haga la denuncia”, relató. 

Luego, cuando cursaba tres meses de embarazo la empujó del auto en marcha.

Al respecto, comentó que “cada vez se ponía más violento y varias veces me tuve que escapar al monte con mis hijos. Recuerdo que a veces llovía y nos íbamos a una obra en construcción. En una oportunidad también dormimos en la terminal de ómnibus”. 

Tuvo que pasar casi un año para que se animara a denunciar al su pareja, a instancias de una vecina que fue su testigo. 

Quebrada por los temores que aún la sobresaltan, reconoció que “muchas veces mis hijos más grandes tenían que faltar una o dos semanas a la escuela porque yo era la que los llevaba y tenía que esperar que se curen los moretones. Él me pegaba, me dejaba morada y no me dejaba salir para que la gente no se diera cuenta de lo que me hacía”. 

Cansada de trajinar juzgados, aseguró que sólo pretende que su ex no vuelva a molestar y, en lo posible, que le pague los daños ocasionados en su casa. 

“Lo que no entiendo es por qué sólo estuvo presos pocos días, porque tanto se habla de proteger a las víctimas y él nunca estuvo preso más de una semana; salía y volvía a golpearme. Por eso hoy vivo con mucho miedo”, lamentó

Carmen Carvalho reclamó que “hace años voy y vengo de los juzgados y nunca me dieron una solución, nunca le obligaron a mi ex a pagar la cuota. Me mandan de una defensoría a la otra y se pasan la pelotita”. Incluso, mencionó que tiempo atrás comenzó a pensar que sus denuncias se “cajoneaban” en la comisaría de Guaraní, ante lo cual solicitó una entrevista con quien entonces era el jefe. “Le conté que averigüé que había una policía que es muy amiga de mi ex y ella lo protegía, o por lo menos eso parecía porque las denuncias se cajoneaban. El jefe me dijo que iba a solucionar y al poco tiempo esa policía fue trasladada a otra comisaría. O sea que había algo”, opinó. Exhibiendo una serie de denuncias y trámites judiciales, alertó que “parece que no toman en serio cuando una mujer dice que tiene miedo y pide medidas. Mi ex nunca respetó la prohibición de acercamiento y hace lo que quiere, por eso pido que tomen alguna medida para evitar lo peor”.

(Fuente: El Territorio)

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