martes, 23 julio, 2024

Insólita grieta en Iguazú entre guardaparques y operadores turísticos: “Para ellos el dinero vale más que la vida”

La relación entre los guardaparques que trabajan en el Parque Nacional Iguazú y los operadores turísticos como hoteleros, transportistas, y otros, no atraviesa el mejor momento y parece estar signada por los malos entendidos.

En un durísimo comunicado emitido anteayer, los guardaparques salieron a criticar a los operadores turísticos de Iguazú por las críticas que estos, a su vez, hicieron, al coimenzo del cierre del Parque Nacional por la crecida del río el pasado 28 de octubre.

El comunicado, cabe destacar, no tiene otro fin que salir a criticar a los operadores turísticos por esas opiniones iniciales, vertidas cuando se decidió el cierre el 28 de octubre pasado.

“La Cámara de Turismo, la Cámara de Comercio, ACATI, AGUIATY, AHGAI, ADAVI, Iguazú Convention Bureu, AHT Iguazú, Cámara de Transportistas de Iguazú, Municipalidad de Iguazú e Iturem, ¿de verdad creen que era oportuno permitir que miles de personas ingresen a un área agreste, como es el área Cataratas del Parque Nacional Iguazú”.

“La nota en cuestión evidencia que el dinero vale más que la vida para algunos sectores”, dice, en otro pasaje, el comunicado.

Una decisión correcta

Cabe recordar que la decisión, que podía parecer apresurada para algunos, terminó siendo de lo más acertada dada la crecida extraordinaria que todos pudieron ver en imágenes y que destruyó pasarelas y hasta tapó los saltos más importantes.

Sin embargo, el comunicado también revela una actitud de los guardaparques que se sienten cuestionados en su accionar injustamente. Cabe señalar que, en un hecho inédito, los guardaparques habían decidido hacer un paro y cerrar el Parque Nacional Iguazú en solidaridad con otros colegas imputados en una causa penal por la muerte de dos niños por la caída de un árbol en San Martin de los Andes (finalmente, la justicia los absolvió).

Al final, la Naturaleza se impuso y aquel día de cierre por la protesta (el 2 de noviembre) terminó siendo un día de cierre por las condiciones extraordinarias de un río furioso.

No es la primera vez que los guardaparques actúan con un excesivo celo sobre las decisiones que toman, como si no entendieran que son servidores públicos y están custodiando un patrimonio que es de todos. Empleados públicos con un sueldo asegurado, aún cuando el parque este cerrado durante un año por la pandemia.

Mientras los operadores turísticos tienen que salir a trabajar cada día para mantener sus actividades y a sus empleados, en un país con una inflación y una inestabilidad económica casi sin equivalencias a nivel mundial.

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