Pasadas las 8:35, él y su hermano Sebastián, ambos esposados, ingresaron a la sala de debates del Palacio de Justicia. Mientras Germán mantenía una expresión distendida, Sebastián se mostraba serio y abstraído. Además de los cargos que comparten, Sebastián enfrenta una acusación adicional por abuso sexual simple.
El juicio es el resultado de una extensa investigación que incluyó peritajes informáticos, allanamientos y el análisis de dispositivos electrónicos secuestrados. La causa se originó a partir de la operación internacional “Guardianes Digitales por la Niñez”, impulsada por la Unidad Fiscal Especializada en Delitos Informáticos del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires en conjunto con organismos internacionales dedicados a combatir la explotación sexual infantil en internet.
Mediante el rastreo de direcciones IP y el monitoreo de plataformas de intercambio de archivos, se detectó actividad irregular proveniente de la ciudad de Apóstoles, donde residían los imputados. La Justicia de Misiones ordenó allanamientos en sus domicilios, lo que permitió el secuestro de computadoras, notebooks, pendrives, discos ópticos y teléfonos celulares.
Las pericias de la Secretaría de Apoyo para Investigaciones Complejas (SAIC) confirmaron que ambos hermanos almacenaban material de abuso sexual infantil. En el caso de Germán Kiczka, se contabilizaron más de 900 archivos, mientras que en los dispositivos de Sebastián se hallaron alrededor de 319. Parte del contenido coincidía con archivos previamente reportados por la Unidad Fiscal porteña.
Durante el proceso, se detectaron conversaciones y registros que servirán como prueba en el debate oral. Según las pericias, los acusados utilizaban redes de intercambio P2P, plataformas de mensajería y almacenamiento en dispositivos personales para acceder y distribuir el material ilegal. También se verificó que Germán Kiczka configuraba su red para compartir automáticamente los archivos descargados, facilitando su distribución global.
En la notebook Acer de Germán Kiczka se encontraron carpetas de respaldo organizadas por origen, fecha o dispositivo, lo que indicó una acción sostenida y organizada. Además, en los dispositivos de Sebastián Kiczka se hallaron conversaciones de WhatsApp donde se evidenciaba una naturalización del intercambio de este tipo de material. En uno de los chats, el imputado mencionó que “le cuesta dejar su adicción a las menores”.
Las pericias también revelaron que ambos utilizaban alias recurrentes y programas diseñados para el intercambio anónimo de archivos a nivel global. En Telegram, se detectaron enlaces a grupos de intercambio y mensajes explícitos sobre menores.
El caso también involucra a Sebastián Kiczka en una imputación por abuso sexual simple, basada en la denuncia de una víctima cuyo testimonio fue incorporado a la causa.
La causa fue elevada a juicio a fines del año pasado tras la finalización de la etapa de instrucción. Los hermanos llegaron detenidos al debate, tras haber sido capturados luego de una fuga. Germán Kiczka fue hallado en Corrientes y su hermano en un camino vecinal entre Apóstoles y Cerro Azul.
En las próximas audiencias, que serán cerradas al público, está previsto que declaren los peritos forenses, más de 60 testigos, personal policial y las víctimas. El Tribunal Penal N.º1 deberá resolver la responsabilidad de los imputados en los delitos que se les atribuyen.