viernes, 19 julio, 2024

Descendió en Misiones el abandono escolar, pero la tasa sigue alta

Desde hace años se habla del gran desafío de contener a los chicos dentro del sistema escolar, principalmente a los que están en la secundaria. En ese sentido, los números difundidos ayer por el observatorio Argentinos por la Educación en el informe ‘Trayectorias escolares: ¿Cuántos estudiantes abandonan la secundaria en Argentina?’ muestran grandes avances en todo el país, incluida Misiones. Sin embargo, la tierra colorada es todavía una de las jurisdicciones que lidera la deserción, es decir, chicos que se rinden y dejan la escuela. Sólo fue superada por Santiago del Estero.

A nivel nacional, el abandono escolar cayó 9,3 puntos porcentuales en los últimos cuatro años. En 2018, el 24,4% de los estudiantes de 17 años habían abandonado la escuela. Cuatro años después la cifra descendió al 15,1% entre los estudiantes que tenían 17 años en 2022.

El trabajo de investigación, con autoría de Paz Míguez, de la Fundación Éforo, y Samanta Bonelli y Martín Nistal, del observatorio Argentinos por la Educación, analiza los niveles de abandono escolar en la escuela secundaria para el período 2012-2022, a partir del seguimiento de cohortes de estudiantes, utilizando los últimos datos del Relevamiento Anual (RA) del Ministerio de Educación de la Nación, información que es recolectada por la cartera nacional en base a relevamientos de la jurisdicciones.

En 2022, las provincias con mayores tasas de abandono acumulado para los estudiantes de 17 años fueron Santiago del Estero (35,6%), Misiones (34,2%) y Formosa (28,9%). En contraposición, las provincias con menor porcentaje de abandono fueron La Pampa (3,6%), Tierra del Fuego (6,9%) y la ciudad de Buenos Aires (Caba) (9,0%).

En el período analizado, el abandono escolar acumulado para los estudiantes de 17 años disminuyó en todas las provincias, aunque en distintas proporciones. Las mayores reducciones se dieron en San Luis (14,3 puntos porcentuales -pp-), Mendoza (13,3 pp) y Jujuy (11,1 pp). En cambio, La Rioja (4,5 pp), Chaco (5,5 pp) y Misiones (5,7 pp) son las que menos redujeron el abandono acumulado a los 17 años.

Detalle

En detalle, si se mira la cohorte de niños misioneros que en 2012 tenía 11 años, el 39,9% había dejado la escuela cuando llegó a 2018 con 17 años. En tanto, de la cohorte que en 2016 tenía 11 años, el 34,2% había dejado la escuela en 2022, cuando tenía 17 años y debían estar egresando.

El mismo informe da cuenta de que en la provincia la caída comienza a profundizarse a partir del tercer año de la secundaria, cuando los estudiantes tienen 15 años y comienzan a encaminarse hacia el egreso.

El trabajo de investigación deja asentado que el abandono escolar no debe ser mirado desde una única óptica ya que “es el resultado silencioso de un complejo entramado de cuestiones sociales, económicas y también culturales”.

Hacen mención a mecanismos institucionales que crean condiciones de abandono hasta formatos escolares que desincentivan la permanencia de los jóvenes y la repitencia. También se afirma que “estudios demostraron que jóvenes pertenecientes a hogares de menores ingresos y con madres/padres de menor nivel educativo protagonizan el abandono en la escuela media”.

“La caída generalizada del abandono en el nivel secundario es una buena noticia que da cuenta de los esfuerzos individuales de los estudiantes, de sus familias, de los equipos escolares y del Estado por hacer de la escuela el lugar de pertenencia de los jóvenes. Sin embargo, persisten altos niveles de exclusión y esto requiere de estrategias que permitan anticipar situaciones de riesgo de abandono y promover intervenciones oportunas”, planteó al respecto Esteban Torre, director del programa de Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).

Sistemas de alerta

“Los sistemas de alerta temprana son una herramienta para prevenir el abandono escolar que, apoyada en sistemas nominales de información, permite que las escuelas orienten sus acciones y los ministerios redefinan políticas y direccionen recursos hacia los casos más críticos”, agregó Torre.

Por otra parte, según Míguez, directora ejecutiva de Fundación Éforo y coautora del informe difundido ayer: “Si bien los datos oficiales analizados estiman que el nivel de abandono escolar en la escuela secundaria bajó en todas las jurisdicciones argentinas durante los últimos años, la buena noticia tiene sus limitaciones. Como ocurre con otros sistemas de información en nuestro país, la información educativa está fragmentada y no es concluyente para medir el abandono escolar. Al considerar la tasa de matrícula declarada en el marco del Relevamiento Anual (RA), no es posible conocer, por ejemplo, si quienes se inscribieron al inicio del ciclo lectivo dejaron la escuela durante el año, tampoco se considera en este análisis terminalidad, niveles de aprendizaje ni a quienes quedaron por fuera del sistema, es decir, estudiantes que no se matricularon”.

Y sumó que “a esto se suman las dificultades para recolectar información durante la pandemia así como los cambios en los regímenes de promoción”.

Para Bruno Videla, docente de escuela secundaria en Buenos Aires consultado para la redacción del informe, la disminución del abandono escolar coincide con un retroceso en la calidad educativa: “Hoy los regímenes académicos son más flexibles y otorgan más oportunidades para que los alumnos puedan acreditar materias pendientes. Además, la escuela tiene la obligación de adaptarse a las distintas situaciones que pueden llevar a un alumno a no poder sostener la regularidad de la cursada, sin que por eso pierda la chance de ir acreditando materias y finalmente terminar el secundario”.

De esta manera, para el educador la mejoría en los indicadores habla también de una nivelación para abajo y reducción de la exigencia en las escuelas, principalmente en el nivel medio de la educación argentina.

“Podemos deducir que la disminución del abandono escolar no es un resultado que podamos festejar con demasiado entusiasmo, porque pareciera que la causa es que se bajó la vara”, finalizó Videla.

El factor de la repitencia

La primera cohorte analizada en el informe es la de los estudiantes de todo el país que tenían 11 años en 2012. A los 17 años (en 2018), un 24,4% de estos alumnos habían abandonado la escuela, mientras que solo el 46,6% se encontraban en edad teórica (es decir, en el curso correspondiente a su edad). El resto de los estudiantes tenían distintos niveles de sobreedad por haber repetido: un año (14,1%), dos años (8,7%), o tres o más (6,2%). Cuatro años después, para la cohorte de los estudiantes que tenían 11 años en 2016, las cifras habían mejorado. A los 17 años (en 2022), un 15,1% de estos alumnos habían abandonado la escuela, mientras que el 59,5% se encontraban en edad teórica. El resto de los estudiantes habían repetido y tenían un año (15,1%), dos (6,7%), o tres o más de sobreedad (3,5%).

En cifras

9,3

A nivel nacional, el abandono escolar cayó 9,3 puntos porcentuales en los últimos cuatro años, según la última medición.

34,2%

En 2022, las provincias con mayores tasas de abandono para los estudiantes de 17 años fueron Santiago del Estero (35,6%) y Misiones (34,2%).

(Fuente: El Territorio)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *