En medio de una conferencia de prensa, el intendente de Encarnación Luis Yd, acompañado de un grupo de concejales, confirmó la muerte de Hermelinda Báez (55) y su nieta, Montserrat Brítez, una adolescente de 15 años.
Ambas quedaron atrapadas tras el derrumbe del edificio en construcción, en la noche del miércoles. Tras varias horas de trabajo, que comenzaron durante la noche del miércoles y siguen este jueves, los bomberos voluntarios lograron extraer los cuerpos de las víctimas.
El sereno del edificio, situado en el barrio San Roque de Encarnación, les preparó una de las piezas para que puedan dormir las dos, ya que eran oriundas de Capitán Miranda y no podían retornar a su casa a causa del mal tiempo.
De la rueda de prensa también participó el ingeniero René Miglio, director de Obras de la Comuna encarnacena, quien afirmó que la construcción del edificio contaba con todas las documentaciones correspondientes.
Sin embargo, aclaró que luego de una fiscalización se constató que los encargados de la obra agregaron más pisos a la estructura y que por ello se les impuso una multa. Tras el pago, habrían regularizado los permisos. Miglio enfatizó que el edificio no estaba habilitado para el uso y para que personas extrañas a la obra se queden a dormir en el sitio.
Derrumbe en Encarnación: jefe de Obras municipales admite falta de supervisión en la construcción
El jefe de Obras de la Municipalidad de Encarnación, Orlando René Miglio Ferreira, reconoció que no se había realizado un seguimiento a la construcción del edificio que colapsó la noche del miércoles en la intersección de las calles Molas y la avenida Japón, cerca de la costanera de la ciudad. Sin embargo, aseguró que la obra contaba con habilitación municipal y que el procedimiento se ajustó a la normativa vigente.
En declaraciones a medios de comunicación, Miglio Ferreira explicó que la supervisión de las construcciones no está establecida en la normativa municipal, por lo que la fiscalización de los trabajos no era responsabilidad de la Comuna. “Si yo construyo algo para mí, yo soy responsable de la supervisión”, afirmó. Según indicó, la municipalidad se limita a otorgar el permiso y realizar inspecciones una vez finalizado el proyecto.
Víctimas y antecedentes de la obra
El derrumbe ocurrió alrededor de las 22:00 del miércoles, dejando atrapadas a dos mujeres que se encontraban en el edificio. En la mañana del jueves, se confirmó el fallecimiento de una de ellas.
En relación con los controles municipales, el funcionario explicó que el proceso de inspección contempla verificaciones al inicio y al final de la obra, y que la segunda instancia no se había alcanzado debido a que la construcción aún estaba en marcha.
Consultado sobre la utilidad de las habilitaciones municipales en casos como este, respondió que “el hecho de que no se construya como se declaró es una cuestión personal”, deslindando así la responsabilidad de la municipalidad.
En relación con los controles municipales, el funcionario explicó que el proceso de inspección contempla verificaciones al inicio y al final de la obra, y que la segunda instancia no se había alcanzado debido a que la construcción aún estaba en marcha.
Consultado sobre la utilidad de las habilitaciones municipales en casos como este, respondió que “el hecho de que no se construya como se declaró es una cuestión personal”, deslindando así la responsabilidad de la municipalidad.
Irregularidades en la estructura
Un concejal municipal de Encarnación reveló que el edificio colapsado tenía ocho plantas, pese a que la habilitación inicial permitía solo siete pisos. No obstante, tras el pago de una multa, la municipalidad permitió la construcción del octavo nivel.
Sobre la calidad de los materiales empleados en la obra, Miglio Ferreira indicó que la evaluación de estos elementos corresponde exclusivamente a la dirección técnica de la construcción, sin intervención de la municipalidad. Este trágico episodio pone en el centro del debate el rol de los municipios en la supervisión de obras y la necesidad de reforzar los mecanismos de control para evitar futuros incidentes.